—Te dije que la que no hace ruido —me regañó. —¡Yo qué sé! Son todas iguales —dije con sinceridad.— Además apenas hacen ruido —añado. —Esto si hace ruido, me estás haciendo doler la cabeza y mi cabeza es algo muy preciado en esta empresa. —Con razón es tán grande. —Perdón ¿me estás diciendo que soy cabezón..? —Quiere saber sosteniendo la aspiradora entre sus manos. —Sí, perdón digo que no... —A parecer te cuesta decir un poco las cosas que piensas ponte ten cuidado eso te puedes dar sin trabajo —dijo y salió de la oficina. Tomándome de la mano. Yo no entendía muy bien porque lo hacía. Atravesamos el largo pasillo, hasta que finalmente abrió la puerta de servicio. —Las oficinas... digo las aspiradoras silenciosas son esas que están ahí. Las que tienen la carcasa de color rojo. —Mu

