Lo que quedo del fin de semana, lo pasamos con mi madre, el sábado en la tarde, Mateo nos había deleitado con una pizza, y su padre también había estado con nosotros, les habíamos comentado la idea de la pizzería y lo muy emocionados que estábamos, ellos habían estado de acuerdo con nosotros que era un paso muy importante en nuestra relación, pero ambos teníamos claro que esto o nos unía o nos separaba. Ahora yo estaba en el bufete, Mateo había tenido que ir hablar con el que sería su jefe, para dejar todo coordinado para cuando fuera, y ya lo haría la próxima semana. —Hola Juli, don Esteban te necesita en su oficina —me avisa Silvia, yo asiento y le sonrío. —Gracias — Cuando ella sale, me dirijo hacia su oficina, cuando me ve me sonríe, me parece raro que me haya llamado después de qu

