—Ya las tengo —dice mi mamá cuando llego a la hora de almuerzo a la casa, yo la miro sonriendo. —Es una muy buena noticia —digo, camino hacia ella, ya que tiene el sobre con las pastillas en la mano, pero cuando la voy a tomar, la aleja, la miro confundida—. Debes saber que son fuertes, solo con la mitad dormirá al menos cuatro horas sin despertar, no sabemos si tiene algún problema cardiaco y no queremos matarlo —dice, yo asiento, las tomo en mis manos, y las muevo frente a mis ojos. —Perfecto, cuatro horas son suficientes para mí — Saco mi celular del bolso y busco su nombre para enviarle un mensaje. “Nos vemos hoy” “Acabamos de vernos” “No he conocido tu departamento, he escuchado que es muy lujoso” “¿Quieres conocer mi departamento o mi cama?” “Quizás ambas” “Mmm nena, no me p

