Cuando desperté, Amparo estaba en la cocina, y no había ningún indicio de Mateo, lo llame, y estaba en el bufete, yo sabía que Esteban andaba en malos pasos, o por lo menos tenía contactos bastante turbios, no quería que Mateo se viera entre medio por culpa mía. —Me ha cortado —le digo a Amparo, ella me sonríe tranquilizadoramente. —No fue solo, fue con Stefan —dice, yo asiento aunque no muy convencida—Te preparé esto —dice, deja delante mío un pequeño postre, yo la miro levantando una ceja. —¿En serio? — —No, fui a comprar —dice riendo, yo asiento divertida. La puerta se abre dejando pasar a Mateo y Stefan, camino hacía ellos, saludo a Stefan y agarro la mano de Mateo, sus nudillos están llenos de sangre y rojos, agarro su cara entre mis manos, pero no tiene nada, solo los nudillos.

