CAPITULO 2 Ambos perdimos la noción del tiempo, nos divertimos tanto tirándonos bolas de nieve, esquiando, contándonos anécdotas del pasado, que ni siquiera nos dimos tiempo de que el clima había cambiado drásticamente. Justo cuando sentí una fuerte ventisca que me hizo caer sentada, fue cuando me percaté de lo que comenzaba a ocurrir. Alcé la mirada, el cielo se había oscurecido, fuertes ráfagas de viento comenzaron a azotar con fuerza, me abracé a mí misma mientras retrocedía, aquello no parecía ser bueno… para nada bueno. Adrián se detuvo a mi lado, viendo como los copos de nieve comenzaban a descender, su ceño se frunció y me miró. —Hay que volver —mandó. Tragué saliva con fuerza y asentí. Tomé el equipo y me giré para comenzar a seguirlo. —Déjalo —mencionó, tirando el suyo a un

