—Nicole— dejé de pensar en Clayrer y me concentré en mi padre, ese día me había intentado integrar a su familia, ciertamente la única que no parecía cómoda con ello era yo, ya que me mortificaba por sucesos de Londres. Estaba claro que ambos teníamos vidas diferentes, él se había vuelto alguien hogareño y yo simplemente no lo era. —¿Si?— le cuestioné al recuperar mi postura en aquel sillón de su sala, intenté relajar mis hombros y mostrar una sonrisa fina frente a él. —¿Té o café?— me cuestionó este con un gesto confuso, con rapidez llevé mi vista a la mujer quien trabajaba con su familia. —Necesito una copa de vino— le pedí, a lo que está, no tuvo más remedio que regresar la vista a su jefe, pidiéndole cierto permiso. —Está bien— bufó mi padre. —Sofía, prepara una copa, que sean

