Mis ojos recorrieron su cuerpo por completo, Clayrer parecía cansado, descuidado, este sostenía una maleta de mano, como si aquello fuera lo primero que había tomado. —¿Podemos hablar?— su tono de voz fue más relajado, de mi parte intenté actuar correctamente, es decir, ser seria, sin cometer ninguna estupidez. —Nicole— Sus pasos fueron a aquella barra de la cocina donde mi cuerpo se encontraba. —¿Qué tal Rusia?— cuestioné después de segundos y todo gracias a su cercanía tan pronta, creo que en aquel momento me sentí mareada, porque sabía lo que iba a ocurrir. —Fue divertido solo por un momento, después todo perdió brillo y razón— esas fueron sus palabras con exactitud, algunas que rara vez se presentan en mi mente. Clayrer simplemente se colocó a mi lado sin intenciones de tocarme en

