Al día siguiente, cuando alguien tocó la puerta, me intenté asegurar de saber quien era antes de abrir, aunque por el tono de voz tan conocido, tuve que abrirla desde un inicio, al hacerlo sus brazos me envolvieron, como sus besos a todo mi rostro. —¿Qué sucede?, ¿qué es toda esta energía?— le cuestioné al culpable quien reía de mi reacción con cierta alegría, Clayrer Ratcliffee parecía tener un día bueno, lo contrario al mío. —Vámonos, vámonos de aquí— repitió con intenciones de verme o contagiarme con la misma alegría, la cual me hizo fruncir el ceño, como cualquier persona con cierta confianza, él se adentró al lugar, lo hizo suyo.—Hoy la vida me ha abierto los ojos, sucedió tan de repente y como un golpe de suerte— dictó sin una postura seria. Aunque aquello tal vez lo dijo por la

