Ya han pasado dos semanas. Misi ha desaparecido. Como si se hubiera evaporado. Ella no pasaba las noches en casa, él lo sabía a ciencia cierta, porque durante varios días estuvo de guardia hasta altas horas de la noche en su entrada. Fue a la universidad dos veces, pero lo único que descubrió, fue que Misi se fuera a visitar unos parientes a otra ciudad y que cambiara las clases presenciales a las de on-line hasta los exámenes. Pero nadie le dijo quiénes eran sus parientes, a qué ciudad fuera. Ahora Gor entendió, lo que Lex quería decir, que él y Misi no se conocían en absoluto, porque no habían hablado. ¡Infierno! Debido a sus estúpidos caprichos, él no encontraba un lugar para sí mismo. Debería pensar en los negocios, pero no podía sacarse de la cabeza a esa terca gata pelirroja de ojo

