Jackson. —Si estás aquí...— Tengo que tragar para aclarar el graznido de mi garganta. Ni siquiera puedo recordar la última vez que hablé. Definitivamente, no mucho después de que cada palabra comenzara a hacer que mi garganta se sintiera como si estuviera ardiendo. —Si estás aquí por lo que creo que eres, realmente elegiste un mal momento—. Él se ríe y se adentra más en la habitación. —Bueno, estás haciendo bromas, así que supongo que no estás tocando a las puertas de la muerte—. —¿No lo soy?— Cierro los ojos y pregunto. —Porque definitivamente se siente así—. —Bueno, entonces estoy aquí para ayudarte a decirle a la muerte que se vaya a la mierda—. Abro los ojos ante sus palabras y lo cerca que están de mí ahora. Está sentado al final de mi cama, inclinándose hacia mí. Lleva su mano a

