CAPÍTULO 67

2110 Palabras

Hay una punzada de dolor cuando me golpea increíblemente más fuerte. Mis dedos se aferran a la alfombra de nuevo, pero esta vez por placer, esta vez por la liberación de la tensión, por el calor que se extiende por todo mí, por la dicha que me ha invadido. Gime sobre mí, me penetra cada vez más rápido, hasta que un suspiro pesado y profundo lo abandona. Ojalá pudiera verlo ahora, ver esa satisfacción, ese placer cruzar su rostro, para ver si sus ojos están cerrados o no en este momento. Experimentar esa emoción cuando sus ojos se encuentran con los míos. No tengo más remedio que conformarme con que él casi caiga sobre mí, con su peso en mi espalda, moviendo su polla dentro de mí y haciéndome gemir una vez más. Su dedo todavía está en mi clítoris, pero quieto. Su otra mano todavía está en

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR