Laury mira algo por encima de mi hombro. —Finalmente, el maldito pastel está aquí. Déjame maldecir a este chef y luego comenzaremos a abrir regalos—. Nos reímos cuando ella pasa junto a nosotros. Luego miro hacia la entrada de la cocina. Jackson está allí, lamiéndose los labios, mirándome, con calor en los ojos. Me pregunto si podríamos volver a escapar al sótano ahora mismo. Como si tuviera lo mismo en mente, sonríe y regresa a la cocina. Señor, hace mucho calor aquí. —Voy a ir al baño—, le digo a Sarah. —Regresaré enseguida—. —No te atrevas a dejarme solo para abrir estos regalos—. —Nunca.— Me río entre dientes. Camino por el pasillo y entro al baño. Y sí, mi piel está sonrojada. ¿Cuándo Jackson alguna vez no me tiene así? De pensamientos sobre él, recuerdos de él, esperanzas de lo

