CAPÍTULO 30

647 Palabras

Él sonríe mientras se acerca a mí, pero cae cuando se acerca. —¿Qué ocurre?— Pregunta, con la mano extendida hacia mí. —¿Le pasó algo a Kamila?— Me alejo de su mano y frunce el ceño. —¿Sarah? ¿Qué está pasando?— No tengo las palabras. No tengo idea de qué decir. No tengo idea de cómo hablar con el nudo que tengo en la garganta. —Regresé porque me di cuenta de que no tenías quien te llevara a casa—, explica, tratando de alcanzarme nuevamente. Esta vez le aparto la mano mientras escupo. —¿Regresaste?— Sus ojos se abren y su cabeza se echa hacia atrás ante el veneno de mi voz. Bien. —Nunca tuviste que irte. Siendo que aquí es donde trabajas, pedazo de mierda mentiroso—. La comprensión aparece en su rostro. Y duele muchísimo verlo. Porque una parte de mí, por pequeña que fuera, todavía

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR