—No tienes que responder ahora mismo. Te pido que lo pienses. Nada va a cambiar si me dices que no. Es que Bree, eres maravillosa y yo quiero intentarlo. Pero si tú no estás lista, no pasa nada. Al menos me quedará la satisfacción que conozco a una mujer magnífica. —dijo serio. Asentí —prometo que lo pensaré. —¿Cómo está Rachel? —preguntó cambiando de tema. —Está bien. Hoy se quedó con los abuelos. Cada día está más grande. Mi bebé está creciendo muy rápido. —Los niños crecen muy rápido. Mañana veo a mis sobrinos, así que espero encontrarme a unos adolescentes en este par de meses que no los vi —dijo riendo. —Que exagerado eres. —Un poco. —Gracias por hacerme compañía en mi cena. Que descanses. —Tú también. Espero que el Jet lag no haga estragos contigo —dije cortando la llamada. D

