Los días siguientes estuve bien. Haber soñado con mi Ramsés y con ese sueño, cumplir todo eso que debí ser con él, todo eso que le debía. Me hizo bien. Sonreía más. Me levantaba feliz. Y había aceptado del todo, que hace cinco años él había muerto y que yo no podía estar depresiva siempre. Uno de los temas que había tocado en terapia, era que cuando estaba muy mal de ánimos, trabajaba como loca para no pensar en esa tristeza que me comía, así que ella me sugirió probar con tomarme un día libre a la semana a ver qué tal me iba, así que eso hice. Debo confesar, que al principio me costó muchísimo tomarme un día entero del trabajo, las primeras veces, me aburría demasiado hasta que empecé hacer cosas por mí, visitaba a Sky en la galería. Tomaba té con Megan, veía a Carol, llevaba a Caronte al

