- Pero, Alex... - Comencé a protestar. -Sé que querías ser libre, y te estoy dando la libertad que deseabas. Ahora, por favor, solo vete. - Dijo con determinación. Alex susurró mi nombre, y lágrimas llenaron mis ojos. - Lamento haber sido dura contigo antes. - Susurré. - Nunca supe cómo tratar a una persona. Lo lamento. -No te preocupes, lamento no haber sido mejor para ti. - Respondió. - Alex, cuidaré mucho de nuestra hija, pero tú también cuidate. - Le pedí. Repetí su nombre una vez más y lo abracé con fuerza, y él me envolvió en un abrazo. - No quiero irme sin ti. - Le dije con sinceridad. -¿Por qué no? La mayoría de las personas me abandonan, y estoy acostumbrado. - Comentó. - No soy como cualquiera. - Respondí. Lo volví a abrazar con fuerza. Me iría temprano al día siguiente

