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2171 Palabras

"Cuidado, cuidado", comentó nuevamente Alex. Me interrumpió con un gesto y suspiré, entendiendo que me estaba protegiendo en parte. Aquello me llenó de amor, y me giré para seguir avanzando a paso lento y silencioso. No se escuchaba nada, ni siquiera el eco de nuestras propias respiraciones. El lugar estaba lleno de bullicio, con gente gritando al fondo, y al otro lado se encontraban otras chicas nuevas, según me había comentado Carla. Hoy haría la presentación de las "vírgenes", como las nuevas. Eso me revolvió el estómago, ya que yo no era como ellas. No las había comprado, ya que solo quería mercancía fresca. Prefería no detallar eso, ya que se entendía. Cada paso que dábamos era un avance hacia la libertad. Mi corazón latía con fuerza, y decir que tenía miedo sería un eufemismo. Estab

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