Daniel se me queda mirando como si fuese la primera vez que me ve. -. ¿Que esperas para lhastate? - le pregunto -. No me iré hasta verte comer. - dice cruzandose de brazos. -. Te aprovechas que debo de guardar reposo al menos por hoy. - le digo como reclamo. -. La verdad, no, no me aprovecho para nada, de ser así no estarias asi, sino entre mis brazos. -. Deja de decir estupidez, y no abuses que no te he dado la suficiente confianza para que me hables así. - le recuerdo en mi pose de jefa. -. Creo que ya nosotros pasamos esa barrera de jefe-empleado, o ¿no te parece así? -. Me pregunta acercándose tanto a mi que siento su aliento en mi rostro. -. ¡Alejate! -. Exclamo retrocediendo en la cama. -. O si no que? -. Pregunta subiendo en la cama y gateando en ella a medida que me

