El tal angel se había ido hace unos instantes, le había contado todo tal cual había sucedido y después de felicitarme por haber defendido a Isabela, me regaño por déjame llevar por la ira. -. ¿Que hubiese hecho tu, si vez que un hombre que es el doble de tu mujer que por cierto está abrazada, es tirada al suelo con tanta fuerza que casi pierde a su hijo? -. Le pregunté -. No lo hubiese dejado respirar más en su puta vida. - respondió -. Pero recuerda que ni ella es tu mujer, ni ese bebé es tu hijo, hay un contrato que yo redacte. -. Dice y sonríe malicioso. -. Si, se muy bien la existencia de ese contrato por qué yo lo leí, y lo firme, pero también se de las cláusula que tiene, que por cierto ¿Por qué colocaste esa cláusula que perjudica a Isabela? Y con relación a qué no sean ni mi m

