Aranza se aleja de él y de repente suena un ruido en la habitación de Aranza y Oscar se preocupa e intenta mirar pero ella se coloca frente a el —Debe ser mi gato que se tropezó con algo— dice ella nerviosa — ¿Desde cuando tienes gatos?— dice el curioso —Desde hace dos días— dice ella con una sonrisa forzada —Pero pareciera otra clase de sonido ¿No quieres que vaya? — ¡No!— grita y Oscar se asusta— Digo… No hace falta, capaz sean fantasma, convivo con ellos todos los días no son nada para mi —Estas muy extraña realmente, pero si así lo desea no me interpondré —Te quería decir que mañana como no vamos a trabajar vamos a subir la montaña ¿Quieres ir?— pregunta Oscar —No sé, yo soy muy mala para subir montañas, eso de caminar no es lo mío —Anda, además vamos varios — ¿Quiénes van?—

