Toda mi adolescencia la sufrí de mil formas, y no necesariamente lloraba todos los días por ello o les contaba abiertamente a las personas mi estado de ánimo. Escuché decir que me iba a morir virgen, que jamás tendría un novio, que era horrible, que solo buscaba llamar la atención, me culpabilizaron de tantas atrocidades que ni en asomo se acercaban a algo que realmente haría, y no hace falta escatimar en detalles de cuánta porquería se dijo de mí. Y siempre el consejo habitual era ''no le des bola'', porque al parecer los adolescentes están muy acostumbrados a quedar bien en las r************* y a ocultar que se sienten como mierda. Sin embargo, acepté todos éstos términos y viví, como se puede. Vi ''hombres'' persiguiéndome por los pasillos del colegio en tercer año de secundaria, dicié
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