Capítulo 1

1430 Palabras
Mabel. Un infierno vivir con tus abuelas santurronas, que creen que el sexo, el alcohol y esas cosas son del diablo. Maldigo a la vida, al universo, o a la persona responsable por no haberme dejado crecer con mis padres, aun que tal vez fue lo mejor. -Hola, me llamo Dylan Wilde y estoy aquí porque mis abuelas creen que tengo el diablo adentro por mi piercing- señalo el pequeño aro de mi nariz. Dylan Wilde es el nombre que dicen mis papeles falsos, el loco de mi padre se obsesiono con la ingenua de mi madre y mis abuelas tomaron decisiones cuando me pusieron en peligro, pues según ellas mi padre no era buena persona. Mis abuelas decidieron traerme a un grupo de apoyo para personas sin padres, creen que tengo problemas por eso, pero la verdad es que solo soy una adolescente y solo quiero experimentar. -Tus abuelas te trajeron porque creen que estas haciendo esto para llamar la atención-. Dice el psicólogo, ¿atención? pero si recibo más de la que me gustaría. -Lo hice porque quiero, y porque se me ve genial- algunos de los presentes asienten con una sonrisa. -Bien, ya iremos hablando sobre eso- me hace una señal y vuelvo a tomar asiento. Los otros comienzan a presentarse, mientras mi cabeza viaja a como serán mis padres, aunque las abuelas me han contado su historia jamás me han dicho sus nombres o siquiera enseñado una foto. Hace un par de años lloraba por las noches pensando que no me querían, pero abuela J me confirmó que si lo hacían, simplemente que no eran personas responsables para mi crianza, y por eso ellas me trajeron al bello México, donde me he criado desde que tenía meses de nacida. Está pendejada termina y nos dan salida, camino lentamente hasta ellas que me esperan con una sonrisa. -Feliz cumpleaños, cariño- me abraza y me da un beso en la frente. -¿Que quieres hacer para celebrar?- se me iluminan los ojos -Con nosotras, nada de salidas, ya lo sabes puede ser peligroso- abuela C es la más odiosa. Al parecer papá tiene enemigos y ellos me buscan, a veces las explicaciones he historias que me cuentan me parecen absurdas y hasta mentiras, pero ellas no me mentirian, no tienen por qué hacerlo. -Supongo que pastel, alitas y refresco- ellas asienten y juntas nos subimos a la camioneta. 19 años de vida, bueno no he vivido mucho que digamos, pero supongo que ya llegará mi momento de brillar y experimentar la vida. -¿Ya estas pensando en universidades?- pregunta abuela C, he intento no rodar los ojos. -He pensando en tomarme un año, viajar.. -De ninguna manera, ya vez como terminó tu madre, siendo la esclava de un mafioso- la forma en la que siempre se expresa de ella me pone a hervir la sangre y me dan ganas de sacarle los ojos. -Yo no soy mi madre, la historia no tiene por qué repetirse abuela- trato de conciliar. -No saldrás del país a no ser que sea por una universidad, he iremos las tres Dylan- que forma de arruinar un cumpleaños. Lo único que me dejan hacer es bailar, me gusta hacerlo, pero desde que me lo imponen me a costado adaptarme, de pequeña era divertido pero ahora cuándo de ballet se trata ya no me satisface igual. Solo tengo que esperar a que ellas mueran, y podre ser libre. Suena egoísta y mal pero es la verdad. *** Llegamos a casa después de comer pizza, helado y más golosinas. Los y cumpleaños siempre son así, no me dejan salir con amigos, bueno ni amigos tengo, soy tan antipática y rara que los alejo, y así me gusta, me gusta mi soledad y mi rareza. -Iré a terminar la tarea- no espero respuesta y subo a mi habitación. Me lanzó a la cama, lo normal de este día también es sentirme, no sé ni como me siento este día, solo sé que es un día donde bien no me siento, pues hoy más que nunca siempre siento que algo me falta. Los cumpleaños dejaron de ser divertidos cuando crecí, lo único que me gusta es que me puedo atascar de alitas y pastel sin que abuela C me critique. No se en que momento me quede dormida, pero cuando me levanto ya es de noche y ya es la hora adecuada. Me levanto y voy hacia mi gran armario, tomo la bolsa negra que siempre uso, me colocó los zapatos, cierro con pasador la puerta y voy hacia la ventana. Arrojó la mochila y poco a poco bajo, esto al principio me parecia una mala idea, pero estas pocas salidas clandestinas me mantienen cuerda. Tomo la mochila y me alejo de casa a mi lugar favorito, no es el más bonito, pero por míseros minutos puedo ser yo, puedo dejar de fingir ser la chica dulce y buena, y puedo ser feliz, puedo ser libre. *** Treinta minutos caminando en la fría noche, ojalá pudiera decir que me da miedo andar sola por estos rumbos, pero jamas he experimentado el miedo, es algo raro, porque vivo en México. Entro por la puerta de atrás y rápidamente voy a cambiarme. -¡Dylan!- me detiene la dueña, Daniela -Tienes cinco minutos para arreglarte, ya te toca- asiento y me apresura al cambiador, donde saco mi peluca, antifaz y vestuario. Me pinto los labios, ajusto mis tacones, colocó la peluca después el antifaz, sonrío satisfecha con el gran resultado. Salgo del vestuario y voy hacia el escenario donde, una de las chicas está terminando su rutina. -¡Y ahora el momento más esperado para algunos!- Dice el presentador y escucho como aplauden y chiflan -¡Nuestra hermosa Diabla! Subo al escenario, sin miedo y con toda la seguridad del mundo. Earned it de the weeknd, comienza a sonar justo cuando mis caderas comienzan a moverse de forma sensual. Lo disfruto, disfruto la música sonar, mis manos en el tubo al igual que mis piernas, la atención que recibo. Me gusta el sentimiento de libertad, de tranquilidad al estar aquí. Me muevo con elegancia y sensualidad dejando ver lo aprendido del ballet. No hago esto muchas veces, la verdad es que solo puedo venir una vez a la semana, pero hasta ahora a sido suficiente. Los billetes comienzan a volar, no me acerco a los sujetos no porque no quiera, esta prohibido ya que no estamos en un prostíbulo, es algo más sofisticado, más para políticos y mafiosos. Comencé a venir aquí hace un año, siempre con el rostro cubierto para dejar una curiosidad y ganas de más... Paseo mis manos por mi cuerpo sin dejar de bailar, vuelvo al tubo subiendo y bajando, restregando mi trasero en el, como ya lo dije éstos míseros minutos son mi escape, mi felicidad. Salgo del escenario sintiéndome relajada y feliz, los aplausos, halagos buenos y malos se siguen escuchando, ojalá pudiera ser así de feliz siempre. No estoy diciendo que me guste bailarle a los hombres, solo digo que esto me hace sentir adrenalina, me hace sentir viva y por eso vale la pena todos los riesgos. -Te he dicho que vengas más días, eres mi gran éxito y solo me das un día y un baile- llega Daniela al cambiador conmigo. Al principio ni me querían aquí. -Nada me encantaría más-le digo con sinceridad mientras comienzo a cambiarme -Pero no puedo, no ahora- asiente con decepción. -Espero pronto puedas- me entrega un sobre amarillo donde viene mi pago -Nos vemos-sale y termino de cambiarme y quitarme la peluca y antifaz. Solo tengo poco tiempo, y siempre es un riesgo, nunca se si mis abuelas se despertaran a la mitad de la noche he irán a mi habitación. Vuelvo a salir por la puerta trasera, como si nada hubiera pasado....un fuerte grito me llama la atención, intento ignorarlo, pero el dueño del grito está por mi camino. Bueno, lo que queda del dueño del grito, ya que otro sujeto lo está golpeando, golpes fuertes uno tras otros, aun con la poca luz que hay se puede ver como la sangre salta. De repente el sujeto golpeador saca un arma y le dispara, dejándome congelada en mi lugar... Intento retroceder, sintiendo de todo menos miedo ¿porque?... un paso en falso y termino haciendo ruido llamando la atención del sujeto. Su mirada cruza con la mía, la cual logra erizar cada parte de mi piel. No puedo alejarme. No puedo dejar de mirarlo. Espero poder subir capítulo nuevo mañana:)
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