19. ¿Era lo que querías? Michelle El resto de la noche transcurre entre risas y anécdotas compartidas con mis compañeros. A pesar de que nuestro jefe es un hombre agradable, la atmósfera cambia cuando él no está presente. Todo se vuelve más relajado, menos formal. —Alguien no se quería ir —susurra Vero con una sonrisa maliciosa, lo suficientemente bajo para que solo yo la escuche. El calor sube a mis mejillas. Solo de imaginar que los demás pudieran escuchar sus insinuaciones, me entra un repentino nerviosismo. —Si no hubiera querido irse, no lo habría hecho —respondo con aparente tranquilidad—. Además, estamos aquí para divertirnos. Vero se encoge de hombros, sin decir nada más, pero su expresión me dice que no se ha tragado mi argumento. Cerca de la una de la madrugada, decidimos

