Si le confieso todo lo que siento ella me rechazaría, y prefiero vivir una mentira con ella, una en la que yo crea que es real, que simplemente puedo disfrutar todo lo que pueda para que ella no se vaya de mi vida. Para disfrutar de su compañía y hacerla sentir mucho mejor, quiero que entienda que ella vale más que toda la mierda que le ha pasado. Quiero que sepa que todo lo que nos está pasando, yo… yo solo me agarré de la única oportunidad que tenía, y me sujeté con tanta fuerza que mis sentimientos por ella se hacen más fuerte.
Nunca cambiaron de hecho, pero el tenerla tan lejos, el no poder abrazarla, aunque sea jugando, o por un simple chiste. Extrañaba eso.
La extrañaba a ella, sus ojos sus malos chistes, su rostro que siempre estaba con un semblante tierno, y perfecta. Siempre risueña y su manera de decirme «Ogro» se escuchaba tan bien en sus labios.
Ahora, que empecé a tararear esa canción que solo me recuerda a ella, y no lo sabe, que solo miro sus labios y tengo tantas ganas de besarla, j***r. Que si lo hago jodería todo. Que no importa todo lo que yo sienta y la quiera de la forma más bonita de lo que he querido a alguien más, ella no me quiere de la misma forma.
Y duele mentirme, duele tanto tener atravesado en el pecho una relación falsa.
Entonces sacudí mi cabeza y dejé esos pensamientos tan fuertes de sujetarla de la cintura y besarla, me acerco para darle un abraso, fuerte, para que al menos ese acto sencillo le transmita mis emociones.
La primera vez que la besé en el mirador, tenía años queriendo hacerlo, y solo se me ocurrió la excusa de que eran para las r************* . El rubor que se plasmó en su rostro fue de desconcierto, pero esa era la única forma de tenerla tan cerca. Luego dormirnos en la misma cama y yo no podía creerlo, me estaba derritiendo por ella y no podía evitarlo, luego subí la foto y ocurrió todo el incidente de la escuela, y el beso que me plantó me tomó por sorpresa.
Me gusta la lluvia, porque parece tan solitaria, llena de nostalgia, pero no nos damos cuenta de que junto con una gota llegan muchas más, y que la lluvia está más acompañada que el sol.
Estar con Micaela es tan difícil porque ella no me quería, y eso dolía.
MICAELA
Luego de todo lo que pasó en la playa, me acompañó a casa, nos fuimos caminando por lo que no estaba muy lejos. No dijimos gran cosa en el camino, solo musitábamos un «¿estás bien?» y respondíamos con un «sí» para luego tener otro momento de silencio eterno.
Dudé un poco en lo que iba a decir… pero lo voy a intentar, en modo de agradecimiento supongo.
- ¿Quieres ver una película? -pregunté.
Él me miró, una sonrisa se plasmó en su rostro.
- Yo elijo-dijo finalmente.
Eligió una película en lo que yo hacía palomitas de maíz, saqué unas gaseosas de la nevera y nos sentamos en el sofá de la sala. Estuvimos conversando y riendo de la película. Se sentía tan bien estar a su lado. Sentí un impulso de besarlo y sin darme cuenta, evitando las señales de alarma en mi cabeza, me acerqué a él y le di un beso en la comisura de sus labios. Él me miró durante un momento. Y me devolvió el beso, esta vez fue un beso salvaje, con ganas de más. Me senté a horcadas sobre él y continuamos con el beso. Cada vez se hacía más efusivo, hambriento y caliente. Él tenía sus manos en mi cintura, las sujetaba muy fuerte y las apretaba con efusividad.
La situación se volvió incontrolable, ambos estábamos jadeando cuando nos vimos fijamente y con las respiraciones agitadas el me miró, pero sucedió algo que no entendí. Se movió haciendo que yo me apartara.
Se levantó con el cabello desordenado porque se acababa de pasar las manos por el pelo en un acto de frustración. Su respiración ya estaba un poco controlada, acomodó su camisa y fue directo a la puerta. No entendía nada. Cerró con brusquedad. Y lo perdí de vista.
Me quedé quieta durante un minuto, un minuto largo en el que no lograba tener un pensamiento claro y coherente. Alcé las cosas sucias, limpié todo y apagué la televisión. Me fui a la habitación y me di una ducha larga y con agua fría, salí y me puse un pijama largo, me fui a la cama y me dormí a los pocos minutos.
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Me desperté a las seis de la mañana, sujeté mi celular y le mandé un mensaje a Thomas.
M: ¿estamos bien?
Le di enviar y empecé a alistarme para ir a la escuela. Le mandé un mensaje a Sam, pero no me contestó.
Al cabo de media hora ninguno me respondía, no le di importancia, pero eso era muy raro, salí para ir a la escuela y con quien me vine a encontrar.
- ¿Qué haces aquí? -pregunto.
- ¿Viste la foto? ¿Es una jodida broma? ¿En tu casa? ¿Por qué no te fuiste a un hotel maldita zorra? -estaba enfadado y mucho.
- No sé de qué me hablas-espeté.
Tendió la mano y me cedió su celular, ahí aparecía una foto en la que estaba con Thomas en mi sala, sentada a horcadas sobre él y un beso bastante intenso.
No sabía que decir.
- No es lo que crees-hablé.
- Eres una zorra, ¿lo hiciste con él y en tu casa? ¿Enserio? A mí nunca me diste ni una oportunidad, ¿yo… esto pasó?
- No tengo porque darte explicaciones-espeté molesta por todo lo que me estaba diciendo- lo que haga o no con mi novio no es tu problema.
Entonces soltó una maldición y me agarró de las muñecas, le supliqué que parara, pero no me hizo caso, me dio golpes en las costillas, me doblé por completo, me faltaba aire.
Pero se separó de golpe, luego lo vi tendido en el suelo, Thomas lo había dejado ahí. Me sujetó de la cintura y me llevó dentro de casa. Me sentó en la saca y me di cuenta que mis muñecas estaban rojas por el agarre.
- Hey, hey, hey, no tienes porqué sentir vergüenza-murmuró.
Pero me dolía, el hecho de confiar tanto en alguna persona. Y lo peor es que no era la primera vez que sucedía, un par de veces antes lo había hecho, todos pedían que lo entendiera porque estaba celoso y yo le daba motivos. Pero Sam siempre trató de alejarme de él, y aunque ella lo intentara yo no cedía, y seguía con él a toda costa.
- Ven-dijo de pronto- vamos, debes descansar.
Me llevó a mi habitación, tenía listo el pijama en mi cama, me lo puse sin objeción alguna y me pareció tierno que me cuidara de esa forma.
Recibió una llamada y fue a contestarla al pasillo. Me dio curiosidad quien era, o si tal vez eran noticias de Samanta, que, por cierto, seguía sin contestarme.
Me puse de pie detrás de la puerta y la abrí un poco.
- Cariño, no puedo ir ahora, mira, estoy con un asunto pendiente…
En eso cerré la puerta, muy despacio como para que no lo escuchara. Me metí a la cama y comencé a atar cabos.
¿Y si en realidad no recordaba nuestra promesa? ¿Y si me estoy metiendo en una relación? Y si esto está mal? ¿Qué es lo que pasa? ¿Cariño? Le dijo cariño… debe ser alguien muy especial e importante. No, esto no me debería afectar…
Mis pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de la puerta abriéndose.
- ¿Puedo? -dijo señalando la cama.
- No, necesito estar sola-dije un poco molesta- por favor…
Soltó un bufido y accedió.
Antes de irse y cerrar la puerta por completo me dijo que me cuidara y que le hablara si necesitara cualquier cosa, que vendría al instante y todo ese rollo.
Busqué una película y creo que me dormí antes de terminarla.
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Samantha insistió mucho en las llamadas, creo que tenía como treinta llamadas perdidas, pero no le contesté, no quería saber de nadie. Un par de horas más tarde el timbre de la casa sonó y era ella.
- ¿SE PUEDE SABER PORQUE NO CONTESTAS? NO HE SABIDO DE TI EN TODA LA MAÑANA Y HOY TENÍAMOS EXAMEN Y TU NUNCA TE FALTAS A UN EXAMEN, Y ME PREOCUPE, PORQUE THOMAS NUNCA VOLVIO CONTIGO, Y PENSE QUE HABÍA DIO A RECOGERTE Y ESTABA ANGUSTIADA, NO PUEDES SER TAN EGOISTA Y DESAPARECER TAN DE PRONTO Y…-justo antes de terminar la frase me abrasó. Hablo tan rápido que no supe bien todo lo que había dicho. Solo… ella se veía angustiada y eso me hacía sentir mal.
- Lo siento-dije- me sentía un poco mal, ¿por qué no contestabas los mensajes?
Agradecí haberme puesto un suéter, así ella no vería mis marcas. Las que Rafael me había dejado en la muñeca.
Ella lo pensó un momento.
Se mordió las uñas.
- Estaba ocupada-soltó.
Al instante supe que era una mentira.
- Samantha Wilson, eres mi mejor amiga de toda una vida, sé incluso tu ciclo menstrual y cuando estás nerviosa, sé que me estás mintiendo, y para que tu mientas, Sami, tiene que ser algo muy delicado.
- ¿Podemos pasar?
Asentí, le traje un vaso de agua y empezó a contarme todos los detalles.
- ¿Recuerdas a Mario? ¿El del equipo de futbol?
Sí que recordaba a ese mujeriego de porquería, había jugado con Valeria hace mucho tiempo y le había roto el corazón, sin mencionar que es uno del grupo de amigos de Rafael.
- Pues resulta que fui a una fiesta el fin de semana, y entonces pasaron muchas cosas, y creo que me pasé de copas y resulta que terminé en la cama con él…
- ¿Qué? -solté furiosa.
- Resulta que el día que íbamos a hacer la tarea con ese grupo, pues definitivamente había una fiesta después de eso, y cuando terminamos de hacerla me convencieron de ir, y pues fui…
Samantha siempre ha estado enamorada de Mario, pero ella nunca le habló y él tampoco se interesó en ella.
- Y bueno, ya sabes, todo pasó tan rápido…
- ¿Usaste protección? -pregunté, y esperaba a que me dijera que sí.
- Si, si, si, igual y sabes que mi madre me hace tomar pastillas anticonceptivas. Entonces no hay problema con eso…-pero aún se veía angustiada.
- Estás ocultándome algo-la miré directamente a los ojos- y más te vale decirme lo que es o me molestaré e iré a gritar a china que no somos amigas, lo fritaré tan fuerte que…
- Me invitó a salir, esta mañana-culminó.
Debo admitir que eso me sorprendió muchísimo. Pero sé de buena fuente que Mario nunca ha salido con una chica, nada serio, ¿podrá ser?
- Y estaba nerviosa con eso, me invito a salir el sábado y quería que me ayudes a…
- No te preocupes, te ayudaré con tu cita.
Ella soltó el aire que parecía que estaba conteniendo desde hace un buen rato, era de alivio. Samantha no ha tenido novio, siempre eran relaciones espontaneas que no duraban ni una semana, pero nunca ha tenido una cita.
THOMAS
Las cosas muchas veces no son como esperamos, muchas veces nos toca despedirnos de unos y alegrarnos de que otros lleguen. Esto es justo lo que está pasando en mi vida.
Una de mis amigas de la universidad, una de las personas más cercanas murió, una de las personas a quien más apreciaba en este mundo.
La llamada de la noticia se hizo presente, y me rompió el corazón quien me lo dijo.
- ¿Hola? -dije.
- ¿Hola tío Thomas? ¿Puedes venir?
- Cariño, no puedo ir ahora, mira, estoy con un asunto pendiente…
- Mi mamá se fue al cielo-dijo y se escuchaba que estaba aguantándose las ganas de llorar.
Me partió el corazón.
- Cariño, escúchame, ¿ves a alguien mayor? ¿Así como yo? ¿Alguien muy alto que esté por ahí? -pregunté, y traté de estar lo más calmado que podía.
- Sí tío Thomas-dijo eso para luego escucharse como le pasaba el teléfono a otra persona.
- ¿Hola? ¿Thomas?
- Mike, Mike que bueno que estabas ahí-me sujeté el cabello frustrado.
- Ella… ella tuvo un accidente, Thomas, iba en la motocicleta y un camión de carga la arrolló-se escuchó sollozar- ella dejó a Emma aquí… sola… su padre nunca apreció…
Sara, era mi mejor amiga de la universidad, cuando le dije que me tomaría un semestre de descanso era porque no me sentía a gusto allí, y ella me entendió y me apoyó en todo. Me dolió dejar a Emma, prácticamente era su tío, aunque no sea de la misma sangre, siempre ayudé a Sara a cuidar a Emma, y justamente su padre, el progenitor de Emma, era alcohólico, y nunca se acercó a la pequeña. Había ido un par de veces tal vez, pero en el estado en el que se encontraba, el de ebriedad, Sara no lo dejó pasar.
Emma no tenía a nadie, Mike era una de las personas de la fraternidad, Sara se había unido cuando estaba sin nadie quien la apoyara, Emma se había criado con nosotros, con la fraternidad, esa era su familia.
Y ahora… ahora tengo que cumplir con la promesa que le hice a Sara si es que algún día le pasaba algo.
Cuidar a Emma.
Mike no tenía mucha pinta de ser un papá sobreprotector, pero no era mala persona, Mike era de esas personas a las que querías tener cerca para divertirte, pero no era muy responsable, entonces por eso Sara me pidió cuidar a Emma. Y yo… yo se lo había prometido.
Cuando Salí de la casa de Micaela, sentí que ella estaba molesta pero no sabía por qué, tampoco es que fuera un buen momento para preguntarle y no era un buen momento para decirle lo que me estaba pasando, tal vez ella pensaría que sus problemas no eran importantes. Necesitaba ir por Emma.
Fui directo a casa, sujeté la primera mochila que encontré y puse un par de mudadas de ropa, solo lo necesario. Emprendí viaje hasta el aeropuerto. Pagué el pasaje de avión y en dos horas estaba metido en el que iba directo a esa ciudad.
No sé si podía decirle esto a Micaela, no sé qué pensaría… trataría de explicarle, pero… no sé si lo entienda.