MICAELA Él estaba con la espalda recostada contra la pared, estaba viéndome fijamente, sus ojos verdes se cruzaron con los míos para crear una explosión en mi corazón. Ninguno se acerca, nos quedamos allí por unos minutos, sin decir nada, sin acercarnos, solo ahí, viéndonos a tan solo unos pasos de distancia. Porque todo era impredecible con Thomas, pero podía ser igual de predecible a la vez. No sabía lo que iba a hacer, lo que hacía aquí o lo que buscaba, lo único que sabía era que justo ahora lo tendría en frente de mí. Él empieza a mover sus piernas, se acerca y cuando está a centímetros de distancia, me sujeta de la barbilla en un dulce gesto. Mis piernas flaquean, mis brazos no me responden. ¿Qué es lo único que se me ocurre? Huir Huir de ahí lo más rápido que puedo. S

