THOMAS Decepción y rabia era justo ahora lo que me consumía y me definía. No podía estar más enojado. Hace unos días descubrí donde estaba Emma, intenté buscarla y su padre me impidió verla, no quiso dejar que siquiera la saludara. Había llegado a ese país con el que no estaba familiarizado, con una mochila en mi hombro y un papel con una dirección escrita en la mano. Llegué y lo último que esperaba era la escena que estaba por presenciar. - ¿Qué quieres? -me dijo aquel hombre con el que Sara no quería que Emma se quedara. - Quiero ver a Emma. - No está-y dicho esto me cerró la puerta en la cara. La casa no era muy buena, tenía su fachada llena de botellas de cerveza, no había patio y era de una sola planta, sin contar que este barrio se veía muy peligr

