Después de treinta minutos de carretera, por fin llegamos a la iglesia donde la ceremonia tendria lugar; allí ya se encontraban reunidos todos los invitados esperando por mi llegada y la de Jerrica. —Esto parece un circo —. Musito con mi ceño marcado. —¡Hey!... Escuche eso.— replica mi madre en un chillido muy agudo. La miro de reojo pero guardo silencio; mi mamá sabía que yo quería algo íntimo, solo familia y amigos... pero no, ella tenía que invitar a toda la socialité del país, y como Jerrica término dejando toda la organización en manos de su madre y la mia, no era de extrañar que hasta vendieron la exclusiva al mejor postor de los medios. —Sabes que no quería todo este gentío presente, mamá. —Dijiste familia y amigos... Bueno, todos los presentes si no son familia son amigos.

