Elize aún se encontraba en coma, las visitas rotaban, a veces o la mayoría de las veces, sus padres y cuando ellos descansaban, se quedaban Ezra y Sasha en su lugar. Ezra como prometió le leía una carta que escribía por día, pero Elize no mejoraba ni despertaba, habían pasado cuatro días del coma de Elize. Matyas la visitaba mucho, dijo que Theodora vendría pero aún no se había presentado y respecto a Ally, era posible que no volviera.
—¿Que tal? ¿Pudieron descansar?—preguntó Sasha a los padres de Elize luego de que llegasen y ellos montasen guardia toda la noche.
—Lo que pudimos...—comentó el padre rascándose el ojo.
—Una amiga que es médica, también confirmó el cambio de pastillas—secundó Ezra haciéndoles saber.
—¿Ally? —preguntó la madre de Elize.
Ezra asintió con la cabeza.
—Nosotros no teníamos psicofármacos en casa, y ella francamente pasaba más tiempo con ustedes—espetó el padre insinuante.
Su madre le susurra algo como que se calmase al oído y siguió hablando ella.
Ezra tomó asiento con mirada an frente.
—¿Tienen un problema con nosotros?
—Algunos—espetó el padre respondiendo con honestidad. Su hermano lo miró porque a Ezra comenzó a cambiarle el rostro.
—¿Ustedes no son quienes conocen o tienen llegada a psicofármacos?—preguntó la madre de Elize secundando a su esposo. Ezra asintió con la cabeza y la cara del padre de Elize comienza a molestarse.
—Ahora es mi turno—dijo Ezra—¿Sabían porque Elize quería suicidarse antes de que la conozcamos?—espetó y los padres de Eize lo miraron con sorpresa.
—¿Lo dices por la internación? ¿Ocurrió algo? Tú nos habías dicho que ella necesitaba ayuda...—comentó la madre de Elize.
—No. Lo digo desde antes, cuando nosotros llegamos a su vida.
—No, por dios, no sabíamos que Elize quería suicidarse.
—Bueno, pues quiso hacerlo cinco veces—espetó Ezra, la madre de Elize se llevó las manos a la boca y el padre a la frente. Sasha miraba a su hermano negando con la cabeza.
—Ezra, no te corresponde decirles esto tú—dijo reticente Sasha.
—No, que esas pastillas no fueran las suyas es un hecho y por eso estamos aquí, pero sabes que Elize sin nosotros estaría en un ataúd desde hace mucho—siguió Ezra.
—No lo digas así, Ezra...
—Para...—exclamó el padre de Elize—.No sabíamos de los intentos de s******o de Elize, no sabíamos muchas cosas de Elize, pero no somos malos padres...—intentó decir antes de que se le quiebre la voz.
—No lo son—confirmó Ezra—.Pero cuando ella despierte, que lo hará, ustedes deben saber que es la persona más sensible que conocen y deben saber que cualquier cosa puede ser un detonante, yo lo fui esta vez—dijo levantándose y dirigiéndose a fumar afuera—.Y no me siento orgulloso de ello. ¿Está bien?
—¿A que se refiere con que él fue su detonante?—preguntó la madre de Elize quedando ambos a solas con Sasha.
—A que él notaba extraña a Elize y pensó que no quería estar con él, hasta intentó engañarlo conmigo, él terminó con ella y creemos que por eso tomó ese frasco de pastillas.
—Pero ella no haría eso, Elize no es así...
—Las drogas cambian a las personas—dijo Sasha con franqueza.
Dicho esto último, salió a ver a acompañar a Ezra.
—¿Porque estás tan enojado?—espetó él.
—Porque creo que sé quien está detrás de todo esto...
—¿Lo sabes? ¿Cómo?—inquirió Sasha.
—¿Quienes sabían de la medicación de Elize?
—Pues nosotros, sus padres...
—Enzo...—espetó Ezra. Sasha frunció el ceño.
—¿Enzo? Ezra, él está muerto.
—¿Lo has visto muerto?
—No, hermano, no, y no vayas a esos pensamientos, Ezra, él ya no está entre nosotros...
—Déjame entonces tener mis dudas, porque me resulta increíble tener las pastillas de Elize en mi cuarto y que luego él haya decidido ''sacrificarse'' sin ser visto, ante los originales
—Lo hizo para protegernos, Ezra.
—¿Para protegernos o para hacer lo que siempre hace? ¿Mentir?
—¿Crees que no se sacrificó?
—Creo que hizo un trato con ellos—comentó pensativo Ezra—.Vamos, Sasha, es Enzo...
—Pero...¿fingir su muerte?
—¿No fingió su muerte con su familia? Imagínate nosotros, ni siquiera lo somos realmente.
—¿Y si resulta ser como dices, que piensas hacer? Digo, si Enzo ha hecho un trato con los originales, no será fácil encontrarlo.
—No lo quiero encontrar, solo quiero confirmarlo—dijo reticente Ezra mirando apagando su cigarro con su dedo.
—Creo que estás paranoico, Ezra...
—Dices eso pero le hemos creído el cuento al rey de las mentiras, mientras buscaba atentar contra lo que más odio toda su vida, Elize. La dejó en coma, no muerta. Prácticamente, podría ser esto un plan.
—Se veía arrepentido y te dijo la verdad, los negocios, te lo contó todo...
—Tenía que verse de ese modo ¿y cual verdad dices? ¿Los archivos? Pueden ser ciertos pero si está con los originales debía dejárselos a otro a que se encargara de todas maneras.
—A nosotros...—dijo en voz alta Sasha.
Ezra asintió con la cabeza.
—Nuevamente somos sus empleados en sus cosas sucias.
—¿Y que harás?
—Me ayudarás a investigar al respecto—ordenó Ezra.
—Lo haré, pero, ¿dónde podríamos comenzar? Los originales muerto o vivo se lo han tragado, no nos dirán la verdad.
—Te olvidas de otros originales...
—No jodas...
—Piénsalo, ellos también son perseguidos por las cúpulas, y tampoco quieren ser más originales, pero saben como se maneja un original.
—¿Y les vas a creer? Estamos hablando de mamá, ella fue la que quiso matar a Elize en primer lugar.
—Pero no la última...
—¿Enserio vamos a pedirle ayuda a Charles y a Teressa sobre si Enzo sigue vivo?
—Enzo quiere ser como mamá. Por eso le molesta que seas su favorito.
—Está bien, pero si crees que Enzo está vivo, Teressa no lo hará tan fácil.
—No lo creo, estoy seguro. Y sé una manera de que Teressa y Charles nos cuenten la verdad. Ellos no saben que Elize está en coma, por lo que amenazarlos con la cura será lo primero que deberíamos hacer.
—¿Crees que son tontos?
—No, pero creo que son convenientes. Les importa lo que hacen en el momento, lo que necesitan. Hay que darle la mentira que necesitan, para que ellos nos den la verdad que necesitamos nosotros.