Después de un día bastante ajetreado y anunciarle a su madre que aquella noche y posiblemente la siguiente tampoco dormiría en casa, pero que podía contactarla al celular a cualquier hora, si lo deseaba. Llegó a casa de Bruno con tiempo suficiente para preparar la cena, optó por una pasta cuatro quesos y preparó un coctel sin alcohol, se vistió con un hermoso vestido n***o, ajustado a su cuerpo y que dejaba su espalda libre, su cabello en el alto moño para mostrar el lindo detalle de su vestido. —Huele delicioso— dijo en cuánto abrió la puerta, Emely, le sonrió. —Emely, está en la cocina, cariño. —Es evidente— le sonrió, dejó su bolso de trabajo sobre el mueble, al igual que el casco de su motocicleta y caminó hasta ella la rodeó en un abrazo y se inclinó hasta ella para besarla. Em

