CAPÍTULO 20

568 Palabras

El inicio de la cacería humana para recuperar el honor de la familia y eliminar a los desertores. La cacería humana se puso en marcha con la precisión implacable de una maquinaria militar diseñada para no dejar testigos ni prisioneros. Las órdenes que impartí aquella madrugada fueron claras, tajantes y terminantes: Kenji Nakamura y Gianna Romano debían ser localizados a cualquier precio, y los desertores que habían osado pisotear el honor de las familias debían pagar con la vida la osadía de su huida romántica. Durante las primeras veinticuatro horas, desplegamos una red de vigilancia electrónica e informantes pagados a precio de oro que cubría cada rincón de la zona metropolitana de Nueva York y los estados vecinos de Nueva Jersey y Connecticut. Los satélites de seguimiento encriptado y

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