Emely solo descanso un día, se quedó encerrada en el pequeño cuarto que le asignaron y lloro hasta saciarse porque le estaba doliendo algo dentro de su pecho, no era un dolor que necesitará saber el médico, era un dolor que no tenía una ubicación exacta porque no pensó que Zoe fuese a matarla cuando le había prometido cuidarla y sintió que había sido traicionada, fue la misma sensación que sintió cuando su madre no la ayudo en la primera golpiza innecesaria que la abadesa le dio; al día siguiente se levantó temprano y ayudó a las monjas en la limpieza, ayudo a servir comida e incluso las acompañó al refugio donde iban a dejar los platos que preparaban y le hubiese gustado ser más social, pero se sentía desahuciada y no podía sonreír con la misma dulzura de siempre. El doctor la fue a ver,

