Emely no estaba muy convencida de todo lo que estaba pasando en esos momentos y se sentía muy mal por como estaban tratando a la mujer que la salvo, que la devolvió a casa exponiendo su propia seguridad, pero trato de hacer su mochila lo más rápido que pudo porque solo se iba a llevar lo esencial para el nuevo viaje quien sabe hacia qué país. Por otro lado, Zoe estaba llamado a sus piezas esenciales para saber si Adelaide era de confiar o si debía tener cuidado, resulto que su historia en la mafia comenzaba cuando tenía diez años y había sido entrenada en comandos de fuerzas especiales, subordinados del Sergei y que ella ostentaba un rango muy alto entre ellos. – ¿Crees que diga la verdad sobre estar escapando? – pregunto Alejandro. – No lo sé, hasta el momento todo lo que ha dicho parec

