En algún momento del precioso amanecer y la ruta que iban siguiendo, Emely se quedó profundamente dormida, tanto que ni sintió cuando Liam la bajó del auto en sus brazos ni cuando la llevo al cuarto y la acostó en la cama, era obvio que estaba cansada con tanto correteo del día; Zoe había rentado varias casas en pueblos aledaños, pero decidió que lo mejor sería moverse a un lugar muchísimo más alejado de la población porque si debían escapar no quería daños colaterales y en ese lugar tenía un plan de escape bastante peculiar. La casa de roca sólida en el olvido de una pradera que llevaba a un acantilado y abajo estaba el mar, Noruega era un lugar de montañas y bosques preciosos, campos de película, pueblos pintorescos y un conjunto de paisajes que invitaban a querer verlos diariamente. –

