Iana Bennett. Ayer cuando llegué a la casa, me llevé la sorpresa de que mi padre tiene un juicio en New York, y debía irse a finales de mes, y debido a eso se tuvo que ir hace más de veinticuatro horas y hasta ahora no ha llegado. Me acerque hasta el chofer, quién me llevaría a la empresa ya que hoy sería la entrega de mi proyecto. Y eso me tenía algo nerviosa. Subí al auto con la carpeta en mano mi día se reducía a solo presentar el proyecto e ir directo a mi nuevo departamento para el proceso de mudanza. Había dejado a varias chicas de la casa que se encargaran de mis cosas y traerlas hacia el departamento que después conocería. — Oye Fernando, ¿Sabes dónde se encuentra mi padre? Pregunté curiosa como salíamos de las instalaciones de la casa. Él miraba al frente mientras maneja, empez

