52 —Ella lo sabía —dijo Slim—. Sabía que alguien la vería. Arthur se inclinó sobre el portátil y reprodujo el vídeo clip convertido por lo que a Slim le pareció como la centésima vez. —No va a cambiar —dijo Slim—. Sabía dónde ponerse para estar segura de que su cara quedaría oculta. —Al menos tenemos una imagen clara de su ropa —dijo Arthur—. Distribuiré descripciones actualizadas a mis agentes. La red se cierra, Slim. La tendremos en unos días, estoy seguro. —No, no la tendréis. —¿Qué? —Mírala. Ha evitado todas las demás cámaras, salvo la única en la que no podemos tener una visión clara de ella. Y ahí nos tienta. —Estaba quitando el nido. Debe tener algo contra ellos. —No. Eso es solo una tapadera. Nos está engañando. Joanna Bramwell es fría y calculadora y va un paso por delant

