Reconstruyendo la noche Se sentaron en una cafetería tranquila, con una libreta entre las dos. —Cuéntame todo —pidió Caren—. Sin juzgarte. Sin saltarte nada. Malena respiró hondo. —Fui a esa salida porque parecía segura. Música suave, conocidos… Sofía no se me acercó. Eso es importante. —Lo es —confirmó Caren—. ¿Qué sentiste antes de empezar a sentirte mal? —Nada raro. Solo cansancio… y luego, de pronto, todo se volvió confuso. Como si el tiempo se me escapara de las manos. Caren anotó. —¿Quién estuvo contigo después? —Recuerdo a Andrés. Fue amable. Me ofreció ayuda. Dijo que necesitaba sentarme. Caren levantó la vista. —¿Andrés del Castillo? Malena asintió. —No recuerdo haber hecho nada indebido. No besos. No caricias. Solo… lagunas. Caren cerró la libreta despacio. —Malena

