*** NATALY *** Después de unas cervezas con Gregorio, decidimos caminar un poco, para poder hablar sin el ruido de la música del bar. Llegamos hasta una bancas que hay en una colina, donde se divisa toda la ciudad. Es hermoso. Compramos más cervezas en lata, para poder beberlas a la luz de la luna, en un ambiente más tranquilo. — Me encanta este lugar. — Aseguro, dando un sorbo a mi cerveza. — Y a mí me encantas tú... Mucho. — Dice él de repente, haciendo que casi me ahogue con el trago que acabo de tomar. — ¡Gracias!. — Respondo apenas, por lo que me mira extrañado. — ¡Perdón!, Es que desde que me separé, me ha costado mucho esto de salir con alguien y confiar de nuevo. — Explico algo melancólica. — ¿Cómo?, ¿Estabas casada?. — Pregunta curioso. Asiento. — Bueno, casada como tal,

