¿Por qué ahora?. Es lo único que me pregunto, en medio del shock emocional que tengo en estos momentos. Las lágrimas inundan mis ojos y caen por mis mejillas, mientras puedo sentir el mundo cayendo sobre mí. — ¿Te dí una muy mala noticia?. — Cuestiona la doctora un poco incómoda, mientras me examina. — La verdad, me ha caído como balde de agua helada. — Confieso entre sollozos. — ¡Entiendo!. — Responde toricendo una sonrisa. Se me termina el suero que me estaban administrando, por lo que me retira el catéter. Con cuidado, la doctora me ayuda a bajar de la camilla y caminamos hasta su escritorio, donde tomo asiento. — ¡Ok!. Estás algo deshidratada y baja de peso, lo que obviamente no es sano en tu estado. Entonces, necesito que empieces a alimentarte mejor. Toma estas pastillas a dia

