CAP. 11: NECESITAMOS HABLAR.
Creo que no hace falta decir que después de oír a Jimin hablar sobre mí, hui como una vil cobarde. Es más, no volví a casa hasta que el sol se escondió, ni siquiera fui a trabajar, por lo que había dejado a todos preocupados, incluso a Tae y Kook, ya que mi mamá los llamó para ver si sabían algo sobre mi paradero.
Dieciocho mensajes de Park 7-7.
Diez mensajes de Jeon Cosa 2.
Catorce mensajes de Kim Cosa 1.
Cuatro llamadas MinYoung.
Veintidós llamadas perdidas de Señora Kang.
Si, y con este último ya sabía que estaba muerta. Mi madre solía desesperarse después de dos pitidos sin responder, no quiero ni imaginarme cómo iba a estar si lo le había respondido veintidós llamadas, así que debía pensar en una buena excusa.
Iban a ser eso de las nueve de la noche cuando llegué al departamento, y como si hubiesen estado en la sala de espera de un hospital y yo fuera el médico designando, todos se levantaron cuando entré.
—¡Hyemin! — gritó mamá corriendo a abrazarme para después tirar fuertemente de mi cabello.
—¡Ay! — grité del dolor.
—¡Tonta! ¿Dónde te has metido?, ¿Qué no sabías lo preocupado que nos tenías? — dijo refiriéndose a Jimin, MinYoung e incluso Sook, quienes tenían el rostro lleno de preocupación, haciéndome sentir de lo peor.
—¡Ni siquiera me dejas explicar lo que pasó! ¡Pude haber sido raptada! O peor aún, ¡Pude hacer sido abducida por alienígenas! — dije ganándome otro tirón de cabello.
— Bien, explícate — dijo mamá cruzando los brazos. Los cuatro pares de ojos se posaron atentamente en mí, y yo tragué duro. Había practicado mi sermón durante todo el camino a casa pero aun así estaba nerviosa.
— Perdí mi celular — comencé diciendo y todos se fijaron en mi mano izquierda, la cual sostenía mi celular, así que decidí apurarme en continuar con mi excusa. — No sabía en donde estaba, y no iba a dejar que se perdiera, ¡Fueron diez meses de ahorros! Así que lo busqué por todos los lugares en donde había estado pero no lo encontraba, y ahí se me ocurrió la idea de llamar a mi número.
Los ojos de todos estaban frente a mí, y me alivié al pensar en que se estaban tragando mi mentira, así que decidí seguir con esta para hacerla aun más creíble.
— Una mujer lo había encontrado tirado en la calle, pero como era una anciana no iba a hacer que volviera a la ciudad a dejármelo, y como ya había dicho, no iba a despreciar diez meses de ahorro así que fui a su casa a buscarlo, me tomó dos pasajes de autobús pero valió la pena — dije abrazando mi celular para añadirme dramatismo, pero otro tirón de cabello hizo que lo soltara y cayera al suelo —¡Oye! ¿Y eso por qué fue?
— Por asustarnos — respondió mi madre.
Le envié una sonrisa de disculpa a todos, evitando la mirada de Jimin y subí a mi habitación. O eso pretendía hasta que la mano de alguien me detuvo justo en frente de mí puerta.
— Estoy bien, Jimin — dije rogando para que me soltara y pudiera alejarme de él.
—¿Por qué no volviste a casa, Minni? Te hubiera ayudado a buscarlo, ¿Qué hubiese pasado si otra persona hubiera encontrado tu celular y no fuera amable? Ahora hubieras estado en peligro y...
— Pero no lo estoy — lo detuve, ¿Por qué tenía que ser tan tierno justo en este momento? — Hay cosas que puedo hacer sola, Jimin. No es necesario que siempre estés conmigo.
— Pero te hubiera ayudado — murmuró.
— Lo sé, y gracias. Pero hay cosas que debo hacer por mí misma — dije y los oscuros ojos de Jimin se incrustaron en mí, como sabiendo que algo no estaba bien, como si supiera que todo era una mentira . — Buenas noches, Jimin — me solté de su agarre y entre a mi habitación, apoyando mi espalda en la puerta y dejándome caer hasta el suelo.
¿Qué tanto dudaría está mentira?
(...)
Cinco días, cinco días habían pasado desde mi mentira y la confesión indirecta de Jimin, y aún no soportaba la mirada de Park. A penas lo había visto, puesto que lo estaba evitando, pero cada vez que nos encontrábamos sentía que no me había creído ni un poco.
Jimin había cambiado su turno de trabajo, ya no era de mañana, así que ambos teníamos el mismo horario. pero le rogué a Sook que cambiara mi turno a la mañana con la excusa de que por la tarde iba a buscar información sobre la universidad, así que aceptó. Por otro lado, Jimin había tratado de hablar conmigo más de una vez, pero por suerte siempre tenía una excusa para desligarme y arrancarme de nuestras conversaciones. Llegaba antes al trabajo para que habláramos, pero yo seguía atendiendo a algunos clientes hasta que su turno comenzara. Y en la noche, después de que él llegaba del trabajo, o fingía que estaba dormida o me excusaba con que no me interrumpiera mientras leía.
Todo parecía ir bien para mí, o eso creía hasta el sábado por la tarde.
—¡Necesito una explicación! — gritó Taehyung. —¿Por qué pato el pez no come atún pero come mermelada? Jamás he visto a un pez comer un sándwich de mermelada, ¡Ni siquiera los he visto comer sándwich!
—¡Es una película Infantil, Tae! — dijimos Jungkook y yo al mismo tiempo.
— Da igual — dijo restándole importancia. Habíamos estado casi diez minutos hablando con Tae sobre pato el pez y su sándwich de mermelada — Jungkook, iremos a comprar un pez para darle un sándwich de atún, mermelada y otro de jamón.
—¿Por qué jamón? — pregunté extrañada. Había visto Lilo & Stitch más de veinte veces y jamás había escuchado que le dieran un sándwich de jamón.
— Me gusta el jamón — respondió encogiéndose de hombros.
— No sé cómo puedo ser tu amigo — dijo Jungkook mientras chocaba la palma de su mano con su frente. Tae hizo una mueca ofendido por las palabras de Jungkook y mientras yo reía a carcajadas la puerta de mi habitación sonó.
— Entra, Maa — grité y la puerta se abrió, pero no era mi mamá como yo lo pensaba. — Jimin — susurré viéndolo parado frente a mí.
— Necesitamos hablar, Hyemin — dijo completamente serio.
Hasta aquí llegaba mi paz.