CAPÍTULO 15 PT.2: SÓLO NO HAGAS NADA ESTÚPIDO, PARK.
Traté de volver a conciliar el sueño, pero el perfume con olor a frutas de Hyemin en la almohada me mantenía totalmente despierto, como si al quedarme dormido me fuera a olvidar de su aroma.
Miré a mi alrededor y encontré mi celular sobre el mueble de Hye, ¿Acaso ella lo había traído? Era lo más seguro, porque yo no había estado en su habitación hace casi dos días. Con la esperanza de volver a quedarme dormido conecté los auriculares de Hyemin a mi celular y puse la música en aleatorio. "Piece of peace" de J-hope resonó en mis oídos. Lo había comenzando a escuchar con la intención de tener algo en común con Minni, pero el chico era un az en lo que había y había terminado gustándome su estilo.
Cuando por fin los párpados de mis ojos comenzaban a pesar, la puerta de la habitación de Hyemin se abrió dejando ver a Gyeon con lágrimas en sus ojos.
— Oh, lo siento Jimin. No sabía que estabas aquí — dijo y su voz había sonado ronca. Le resté importancia encogiéndome de hombros y antes de que pudiera salir le hablé.
— ¿Por qué lloras? — le pregunté y ella me envió una sonrisa, más bien fue una mueca queriéndose pasar por una sonrisa.
— Solo sigue durmiendo, Jimin.
— Gaeun, hace tiempo estás así ¿Que está pasando, eh? Sabes que puedes confiar en mí — me acerqué a ella y la abracé, lo que bastó para que se echara a llorar entre mis brazos. Con sumo cuidado la trasladé hacia la cama, en donde ambos nos sentamos y yo sin soltarla.
— Ji-Jimin — suspiró — Él está aquí, Jimin. Volvió y quiere conocer a Hyemin, le va a contar todo y ella... Ella me va a odiar.
No era necesario que ella explicara quien era la persona que había vuelto, yo ya lo sabía todo.
Hace dos años, escuché a mi madre hablar con Gaeun, al principio no entendía a lo que se referían o eso fue hasta que Gaeun nombró a Hyemin. Ella había dicho que su padre las había abandonado antes de que Hye lograra cumplir un año, el muy bastardo nisiquiera había reconocido a Hyemin así que ésta llevaba el apellido de Gaeun. Nunca más supieron nada de él, y él le había dicho a Gaeun que jamás se volvería a aparecer en sus vidas, por lo cual Gaeun optó por esconder la dolorosa verdad.
Al principio me oponía a que Hyemin no supiera nada, ella tenía el derecho de saber la verdad, pero también sabía lo insegura que era Hyemin, y eso haría que miles de ideas se pasarán por su cabeza. Y si el hombre prometió no volver jamás, ella nunca se iba a enterar y seguiría feliz, aunque estuviera atrapada en una mentira.
— Gaeun, ella no te va a odiar. Hyemin va a entenderlo, tú solo debes explicarle todo.
— Es tan obstinada — dijo refiriéndose a Hyemin y fue imposible de que no me riera, contagiándola a ella.
— Lo sé, Gaeun. Pero también sé que ella te ama, y va a entenderlo.
Nos quedamos así por un buen rato, hasta que las lágrimas y sollozos de Gaeun terminaron. Ella se limpió las lágrimas y sonrió. Su sonrisa era lo único que Hyemin había sacado de ella, bueno, eso y su personalidad de luchadora. Pero en si, Hyemin y su madre no se parecían en casi nada, probablemente había sacado más por parte de su padre, pero jamás lo había visto como para...
— Gaeun, ¿Él estuvo hoy aquí? — pregunté y a ella le tomó un par de segundos en entender de lo que hablaba.
Antes de entrar al departamento de Hyemin choqué con un hombre (ya que estaba medio dormido mientras salía). Me disculpé mientras el asentía y le decía a alguien en su llamada que tardaría un poco más. Si era él iba a hablar con Hyemin, estaba seguro.
— Si, Hyemin lo vió en la mañana pero no le dije quien era — solo con la respuesta de Gaeun sabía lo que iba a pasar. De inmediato me levanté de la cama y caminé hacia la salida.
— Llama a Hyemin, si sabes en donde está dímelo. Iré a cambiarme ropa y vuelvo — le dije.
— Ella debería estar en el trabajo, Jimin.
— Oh créeme, no estará ahí — con eso pareció entender todo. Llevó una de sus manos a su boca y de inmediato tomó el celular.
Jamás me había odiado por estar en pijama hasta tarde, pero esta vez lo había porque estaba perdiendo tiempo vital. Volví a donde Gaeun y ella dijo que Hyemin no respondía a sus llamados y Sook le había dicho que no había llegado a trabajar; yo tenía razón. El muy idiota de su padre había hablado con ella, probablemente le había contando todo. Intenté llamar a Hyemin por mí cuenta, teniendo la esperanza de que me respondiese, pero no lo hizo. Así que solo le atiné a enviarle un mensaje.
Salí del departamento para buscarla, pensé en mil lugares en los cuales podía haber estado. Sabía que no iría a un lugar con mucha gente, y fue ahí en donde solo un lugar se me vino a la mente, solo esperaba no equivocarme.
(...)
Un sentimiento de satisfacción me recorrió el cuerpo cuando la encontré. Su cabeza entre las rodillas, y sus brazos al rededor de su cuerpo. Fuí hacia ella y solo envolví su cuerpo en mis brazos, ella apoyó su cabeza en mi pecho, sabía que era yo sin siquiera mirarme. Ella había confiando en que la encontraría.
Dejé que llorara todo lo que quisiera, no podía decir que entendía su dolor porque no lo había. Si, mis padres se había divorciado pero yo estaba muy pequeño para entenderlo y solo era feliz de recibir dos regalos en vez de uno.
— Soy una tonta — murmuró con la voz entrecortada.
— No lo eres, Minni — respondí acariciando su espalda.
— Por supuesto que lo soy. Creí todo lo que me decían, a pesar de que eran excusas absurdas. Nunca me preocupé por eso y terminé cayendo en las mentiras.
— Pero no es tu culpa, Hyemin. Quizás por algo Gaeun no quiso contarte nada.
— ¿Tú lo sabes todo? — preguntó y asentí lentamente — ¿Hace cuánto lo sabes? — Quería decirle que me había enterado recién, que no sabía hasta que Gaeun me había contado esta mañana, quería mentirle solo para que no se molestara conmigo, pero no podía.
— Hace mucho — respondí en un suspiro. Hyemin se soltó de mi abrazo y me miró — No quería que pasaras por esto, Hyemin. Hubiera preferido cualquier cosa antes de hacerte sufrir de esta forma, por eso no te lo conté.
— ¡Me iba a enterar alguna vez! ¿No lo crees? — con una sonrisa triste negué — ¿Por qué no? ¿A qué te refieres?
— Es algo que debes hablar con Gaeun, ella te lo contará — ante el nombre de su madre, los ojos de Hyemin se volvieron cristalinos otra vez. Volví a tirarla hacia a mí y acaricié su cabello.
— Todo se está desmoronando en mi vida, Jimin. Aparece él, mi mamá me mintió toda mi vida, me siento traicionada. Ya no sé en quien confiar, Jimin.
— Puedes confiar en mí. Siempre voy a estar para ti, Minni. Siempre — Ella se volteó para mirarme y sus mejillas se colorearon levemente.
Su mirada me ponía nervioso, desde siempre. Antes de confesarle a Hyemin que me gustaba, sentía que cada vez que me observaba iba a saber todo lo que sentía por ella, y no era mucho, porque Hyemin me hacía sentir tantas emociones de una vez que era imposible de explicar.
— Ahora sonríe, tu sonrisa es demasiado linda como para que no lo hagas — dije y esta vez más mejillas de Hyemin se tornaron más rojas y ella apartó su mirada de mí.
Aproveché de entrelazar una de sus manos con la mía, intentando de ignorar los nervios que me provocaba, y con mi mano libre levanté su mentón para que me observara. Si, no importaba de la forma en la que se encontrara, seguiría pensando que Hyemin era la chica mas bella que había conocido y a la única que iba a querer.
— Gracias, Jimin — dijo sacándome de mi trance. Grave error, mi vista se due directo al lugar de donde vinieron esas palabras, sus labios.
Intenté hacer lo posible para apartar mis ojos de allí, pero no podía. Pensé en que este no era el momento para hacerlo, aunque jamás era el momento. Aún así, lentamente me fui acercando a sus labios, con la esperanza de que ella se alejara y me hiciera detener, porque yo no tomaría la iniciativa de alejarme por mi mismo.
Hyemin cerró sus ojos y ahí fue donde todo el control que había mantenido por tanto tiempo desapareció. Sin esperar un segundo más junté nuestros labios, sin hacer ningún movimiento y con mis nervios a flor de piel. Con sumo cuidado moví mis labios sobre los de ella, sabía que era su primer beso, también era el mío, por lo que quería hacerlo bien con ella. A la mitad del beso, me dejé llevar y al parecer Hyemin también ha que sus labios siguieron el compás de los míos, fundiéndonos en un profundo beso.
— Dame una oportunidad, Minni — murmuré sobre sus labios antes de separarnos. Había esperado demasiado tiempo con ella, y esto solo me había hecho quererla más, quererla solo para mí.
— Una oportunidad, Jimin — dijo y abrí mis ojos encontrándome con los de ella. Acaso... ¿Me estaba diciendo que si? — Solo no hagas nada estúpido, Park — terminó por decir con una tímida sonrisa en sus labios. Sin esperarlo me acerqué a sus labios y dejé un corto beso en ellos.
— Te prometo que no haré nada estúpido, Minni. Lo juro.