Un día más en la oficina y estaba aburrido. Caroline ha estado enfadada conmigo y no sé el motivo de su enfado. Continúo insistiéndome en que son las hormonas y lo dejo pasar, pero no sé qué la hizo enfadar tanto esta vez. —Señor, tiene una reunión en diez minutos. —Bien. — Me pongo de pie para irme, pero me detengo —. Quiero que averigües por qué está enfadada mi esposa. —¿Señor? —No le comentes a nadie y solo investiga. —Sí señor. Sabía que mi secretaria estaba sorprendida por la orden que le he dado. Nunca le he pedido que haga algo relacionado con lo personal, pero estaba a punto de perder la cabeza por no saber qué sucedía con Caroline y su humor. La reunión hace que me enfade más de lo que ya estaba. Nada más escuchaba excusas tras excusas. Al final, decido mandar todo al ca

