Hola, mis queridas lectoras. Me acaban de dar de alta, ya por fin me iré a casa en un rato. Voy a admitirlo, fue una tortura completa. Mis brazos quedaron llenos de morados por culpa de una mala enfermera que no supo canalizarme ?, pero lo importante es que me atendieron a tiempo y me he recuperado. Seguiré en observación (controles) para no dejar que la enfermedad avance y termine estirando las patas antes de tiempo ?. Les confieso que además de tener una mala experiencia en mis brazos, haber sido testigo de la muerte de una paciente que superaba los 80 años, me ha dejado reflexionando muchas cosas. Por primera vez, me gustaría pedirles que por favor le regañen una oración a esa dulce abuelita que compartió conmigo y me hizo sentir bien en mi estadía por la clínica. Desde lo más profund

