“Reacciona” “reacciona” —aquella pequeña vocecilla en mi mente me insta a que me detenga. “No seas estúpida” “¡Aléjate!” —aquella voz continúa haciendo eco en mi cabeza, pero, aun continúo siendo tan ilusa, que nuevamente me encuentro cayendo en un precipicio sin fin, permitiendo que sus manos me acaricien, al igual a como lo hacen sus labios al recorrer cada parte de mi cuello, consiguiendo que mi adrenalina salga disparada por todo mi organismo, haciéndome perder la cordura por completo. En pocos segundos, ambos nos encontramos arrancándonos la ropa para terminar enredados en el sofá, riendo sin parar como un par de tontos que no saben hacer otra cosa más que no sea coger. Dru acaricia los costados de mi rostro, aquella mirada azul me observa con una dulzura con la que jamás lo ha he

