Kansas Mis padres estuvieron de acuerdo, ni siquiera se opusieron a que continuara en Phoenix. Simplemente, ambos me habían sonreído mientras asentían con sus cabezas en cuanto se los dije. —Es una buena idea —susurra mi madre al apretar la mano de mi padre. Maldición, de solo pensar en irme, se me cerraba la garganta, pero sabía que Evan tenía razón, probablemente, aquella era la solución para volver a encontrarme, necesitaba encontrar otra vez a aquella chica apasionada por el futbol, la que soñaba con volar a Madrid para estudiar neurocirugía a la vez de que intentaría ingresar a uno de los grandes clubes deportivos de España. Aquel era mi sueño desde niña, un sueño que se había apagado desde el instante en que me metí con Miguel. —No puedo creer que Kansas quiera irse —lloriquea V

