CAPITULO II

3501 Palabras
Astrid Meyer Hogar Meyer - Te amo como nadie nunca amo a nadie peque – me habla con tanto amor en su mirada, Karl es de las mejores cosas que me han pasado en la vida, siempre es atento conmigo y habla de cuando nos vamos a casar y los hijos que vamos a tener, lo amo demasiado - Yo también te amo con la intensidad de mil soles mi vida – le digo sonriente y abrazándolo muy fuerte Luego todo se mueve, se distorsiona y luego Karl me mira con enojo, como nunca antes lo había hecho, me aterra su mirada - No seré padre a los 16 Astrid, deshazte de ese problema y déjame en paz – grita en mi rostro, no puedo contener las lagrimas y lloro, el no quiere a nuestro hijo - Yo tampoco quería embarazarme a los 16 Karl, solo paso, no es solo mi culpa, debes apoyarme, es tu hijo – le digo con la voz quebrada y envuelta en llanto, este no es el chico que me prometió hacerme feliz toda la vida - Eso es lo que tu dices, pero yo no lo sé, y no me pienso hacer cargo de un niño, vete de mi casa, vete de mi vida y no vuelvas – me grita y me saca a empujones de su casa - Karl! Por favor, no me hagas esto, yo te amo – suplico golpeando la puerta de su casa - !Lárgate! - Karl, por favor, eres todo lo que tengo – digo llorando en el piso, mis padres acaban de fallecer y Karl era mi todo, mis abuelos viven en Indore y yo no puedo ir con una carga más dentro de mi - !Que te largues! No quiero volver a verte nunca más en mi vida, vete a refugiar con tu amiguito, si tienes suerte él se hará cargo de tu problemita, pero aquí no vuelvas ¡zorra! Con el corazón roto y un bebé creciendo en mi vientre camino bajo la lluvia, sin rumbo, sin saber que hacer ni a donde ir - Mami, mami, despierta, la alarma esta sonando, los medicamentos del abuelo – escucho la voz de mi hijo y abro los ojos, otra vez ese sueño, han pasado mas de seis años desde que vine a Indore – India con mi hijo para vivir con mis abuelo, han pasado seis años y aun me atormentan las pesadillas de mi ingenuidad - Ahora voy hijo, ve a buscar tu uniforme y dúchate, debemos ir a la escuela – le digo estirándome en mi cama antes de ponerme de pie, me pongo mi abrigo, hace frio esta mañana, camino a la cocina a buscar los medicamentos de mi abuelo y luego me dirijo a su cama - Mi niña, yo iba a traer los medicamentos – dice mi abuela sentada en su cama, camino a ella para ponerle un abrigo, no quiero que se vaya a resfriar - No te esfuerces abuelita, para eso estoy yo, preocúpate por abrigarte, hace mucho frio, hola abuelito ¿Cómo estas hoy? – le digo a mi abuelo acercándome para darle un beso en la cabeza - Con más ganas de vivir que ayer hija, necesito pintar mis jarros para poder venderlos – empieza a hablar, pero una tos bastante fea lo ataca y yo lo ayudo a recostarse un poco - Ya no estas para esos trotes viejito, déjamelo a mí, con mi sueldo nos alcanza – le digo abrazándolo, luego le doy la medicina y me dirijo a la cocina para preparar la comida - Mami, ¿me ayudas con el suéter? – pregunta mi niño entrando a la cocina enredado en el suéter del uniforme - Claro chiquito, recuerda lo que te enseñe, primero una manito, luego la otra y finalmente la cabecita y listo – le digo terminando de acomodar la base del suéter sobre su cadera - Gracias mami, eres la mejor – dice el dándome un beso en la mejilla y luego sale corriendo a buscar su pequeña mochila Mi hijo es la mayor bendición de mi vida, al principio fue duro, no lo negare, ser madre adolescente es de las cosas más difíciles que existen en el mundo, nuca supe que fue lo que paso porque solía cuidarme cuando estaba con Karl, pero un día simplemente me entere de que un pequeño bebé crecía dentro de mi Estaba muy asustada y no sabia que hacer, mis padres habían fallecido hace poco, no tenia tíos o parientes cercanos que me acogieran, servicio social iba a enviarme a una casa hogar hasta que fuera mayor de edad, decidí contarle a Karl, creía que el iba a aceptarnos y que en nombre del amor que me profesaba criaríamos a nuestro hijo juntos, ¡ja! Fui una ilusa Cuando fui a su casa a contarle, enfureció como nunca y me hecho, me insulto y humillo, camine por horas sin un rumbo fijo, llegue al instituto en donde estudiaba, mire con dolor como todos mis sueños y metas académicas se iban por la borda, llore por todo, porque debía criar a un hijo sola y no tenia nadie que me apoyara Recuerdo que después de eso fui a al escuela, necesitaba distraerme o hacer algo para no pensar en Karl, pero no me atreví a entrar, llevaba faltando varios días, algunos ya sabían de mi situación, no quise enfrentarme a las miradas y palabras juzgadoras de mis compañeros, así que decidí esperar fuera a que llegara la hora de que los chicos partieran a casa La campana sonó y los chicos empezaron a salir con destino a sus casas, sentí unos brazos rodeándome y luego escuche la voz de mi mejor amigo, Eduardo, me dijo que todo iba a salir bien, que el estaría para mí, que no me abandonaría y lo cumplió, ese día me llevo a su casa, sus padres me acogieron como una hija más, me alimentaron y vistieron por varios días Una tarde mientras hablaba con la madre de mi mejor amigo le hable de mis abuelos, le dije que los extrañaba mucho y que me quería ir con ellos, ella lo arreglo todo y después de que se acabara el ciclo escolar, ella y su marido arreglaron mis papeles, me compraron un boleto de avión y me enviaron a Indore, con la promesa de que me visitarían cada que pudieran Pase de no tener nada a tener dos familias, mi hijo nació y todo mi sufrimiento valió la pena, al mirar sus ojos, su pequeño y rosado rostro, mi corazón se lleno de amor y alegría, ese día jure que haría todo para sacarlo adelante, para que tuviese una vida feliz Mi mejor amigo y sus padres vinieron a conocer a mi bebé, le trajeron varios regalos y lo mimaron mucho, desde entonces siempre vienen a sus cumpleaños, mi hijo los llama abuelos a ellos también, y de corazón para mi ellos son mi segundos padres, siempre me apoyaron, incluso cuando terminé la escuela me ayudaron con los gastos de la universidad para que pudiera obtener mi título Jure que les devolvería cada centavo que me han dado, pero ellos se niegan a recibirlo, así que es estos años, he ido ahorrando cada centavo que ganaba para el tratamiento de mis abuelos, la manutención de la casa y mi hijo Es claro que mi sueldo no basta, pero nos mantenemos como podemos, no tenemos una gran casa con muchas habitaciones, pero somos felices viviendo cerquita uno del otro, quisiera ganar más dinero, así podría darles una mejor vida a mis viejitos y mi hijo, pero en donde trabajo no me pueden pagar mas de lo que ya gano - Mami ya estoy listo, pero tu aún no te cambias, llegaremos tarde – dice mi niño parado junto a mí, me centré tanto en mis pensamientos que no me di cuenta del tiempo transcurrido, le sirvo el desayuno a mi hijo, pongo el desayuno de mis abuelos en una charola y se la llevo a mis abuelo, luego corro a mi armario y busco lo que me pondré hoy - Hija, ¿Volverás temprano hoy? – pregunta mi abuela desde su cama - Tratare de hacerlo abuelita ¿Necesitas algo? – pregunto poniéndome mis zapatos - Hay que hacer compras para la comida, la alacena esta casi vacía – dice ella con preocupación - No te preocupes abuelita, hoy traeré algunas cosas – le digo terminado de peinar mi cabello en una coleta alta, me maquillo un poco y salgo corriendo a la cocina - Mami, ya es hora, no quiero llegar tarde – escucho a mi hijo en la puerta, me despido de mis abuelos y salgo de la casa rumbo a mi trabajo, tomamos el autobús y gracias al cielo no hay mucho tráfico, una vez que nos bajamos en la parada de la primaria, dejo a mi hijo en su aula y yo corro a donde me corresponde dar clases hoy, los chicos de sexto grado … - Señorita, ya terminé mi dibujo, ¿puedo guardar mis cosas? – pregunta una de las niñas de la clase, el día ha pasado muy rápido, esta es mi ultima clase y estoy algo cansada ya - Claro que si pequeña, trae tu hoja a mi escritorio y recoge todo el desorden por favor – le digo terminando de firmar algunos cuadernos con tareas, pasan pocos minutos cuando todos los niños empiezan a levantarse y dejan sus trabajos en mi escritorio y vuelven a sus lugares para ordenar todo el desastre que hicieron anteriormente … - Astrid, hay una fiesta esta noche ¿Vamos juntas? – pregunta Aisha, se ha convertido en lo mas cercano a mi mejor amiga en Indore - Me encantaría Aisha, pero debo cuidar de mis abuelos y no tengo con quien dejar a mi hijo – le digo recogiendo mis cosas de mi casillero - Nunca te distraes mujer, necesitas un poco de diversión – dice ella sonriendo, para ser una chica criada en un hogar religioso y tradicional, es muy libertina - Sera en otra ocasión – le digo empezando a caminar hacia la salida, debo ir al mercado así que opto por ir en autobús, no tengo ganas de caminar largas distancias hoy - Siempre dices eso - Siempre estoy ocupada – digo sonriendo - ¿Por qué no me acompañas al mercado? Será divertido – le propongo caminando a la parada del bus - Sera otro día, tengo… cosas que hacer – dice empezando a alejarse de mí, como siempre, ella no considera divertido ir a comprar provisiones, sonrío y camino al aula de mi pequeño, él ya me espera fuera con su maleta lista - Mami, saque 10 en mi tare de matemática - dice feliz y dando pequeños brincos, es tan lindo - Felicidades hijito, te mereces un premio, ¿Qué quieres? - pregunto sonriente - ¿Un helado estaría bien? - No, no quiero que gastes tu dinero en eso, hay que comprar comida, solo dame un besito - dios, cuanto amo a mi hijo, me duele no poder comprarle de todo, pero admiro que él lo entienda y me apoye  Caminamos hacia la parada y me espero a que pase el auto bus, yo me siento en la banca y Frederick juega con un perrito a unos metros de mí, pasado cinco minutos siento la mirada de alguien, pero no identifico de donde proviene, decido ignorarlo y subo al autobús cando esté aparece en mi campo de visión, llamo a mi hijo y partimos rumbo al mercado Llego al mercado y empiezo a buscar todo lo que necesito, compro una cantidad normal porque no tengo mucho dinero, Frederick me ayuda a llevar un par de bolsas pequeñas y luego caminamos de regreso a casa Al ingresar a mi hogar, me recibe el delicioso aroma a pollo tandoori, la especialidad de mi abuela, camino a la cocina y dejo las bolsas en el suelo, me acerco a la estufa y veo el delicioso pollo recién hecho, supongo que me esperaban para comer - ¡Mami!, la abuelita hizo tu comida favorita, huele delicioso – dice mi hijo muy feliz saltando frente a mí, me agacho a su altura para darle un beso en la mejilla, y abrazarlo compartiendo su emoción, luego saludo a mis abuelos y sirvo la comida, comemos juntos y luego ayudo a mi hijo con su tarea Entrada la tarde me dedico a organizar mi clase del siguiente día, a las cinco de la tarde me dirijo a la cocina por los medicamentos de mi abuelo, estoy platicando con ellos cuando escucho que golpean la puerta y mi hijo va a abrir A los pocos segundos mi hijo me llama y dice que hay dos hombres que me buscan, mis alarmas internas se activan porque no tengo problemas con nadie y tampoco muchos amigos hombres, es más, mis dos únicos amigos conocen a mi hijo, así que deben ser extraños Camino a la puerta de la casa y veo a dos hombres altos, uno bastante mayor, su cabello muestra algunas canas, el otro aún mas alto que el primero, joven y realmente guapo, ambos visten trajes de color oscuro y se ven muy imponentes - ¿Qué buscan caballeros? – es lo primero que digo, pongo a mi hijo detrás de mí y me planto firme en la entrada - Mi nombre es Alfonso Russo y él es mi jefe Luciano De Luca, estamos aquí porque deseamos hablar con usted señorita, ¿Habla usted español o italiano? – me pregunta en español el hombre mayor, al parecer son italianos y agradezco internamente que los padres de mi mejor amigo me obligaran a aprender varios idiomas, así que hablo alemán, indu, español, italiano e inglés - Manejo ambos idiomas, ¿Qué buscan aquí? – digo con desconfianza, algo me dice no debo dejarlos pasar - ¿Podemos pasar? – pregunta el hombre joven mirándome con intensidad, hecho que me hizo sentir algo incomoda, pero no lo deje notar - No creo tener nada de qué hablar con ustedes, no los conozco – digo con la esperanza de que se vayan por fin de mi casa - Pero yo si querida, he venido a ayudarte, si tú me ayudas a mi – me dice mirándome fijamente, ¿Yo ayudarlo? No creo que yo pueda ayudarlo en nada, se ve que es alguien con mucho dinero y yo vivo al día - No necesito tu ayuda – le digo muy seria – y no creo que tu necesites la mía – termino queriendo cerrar la puerta - Yo creo que si linda, pero me gustaría discutirlo adentro – dice poniendo su mano en la puerta obligándome a mantenerla abierta para ellos - No se quiénes son, no los dejare entrar a mi casa – digo un poco alterada y temerosa - Mira guapa, no somos ladrones, en todo caso no habría mucho que robar aquí, solo quiero ayudarte ¿Me dejaras pasar? – insiste el hombre joven, encima arrogante, ¿Quién se cree que es? - Si hacen algo sospechoso los golpeare – amenazo, pero finalmente los dejo entrar, pero llevo la escoba conmigo, no me pregunten para que, solo sentí que era necesario, envío a mi hijo con mis abuelos y yo me quedo con los hombres en la sala - Gracias – dice el señor Alfonso creo que se llamaba, cuando estamos en la sala - Bien, los escucho – digo parada frente a ellos y con la escoba bien aferrada a mis manos - Se que requieres de una gran cantidad de dinero para ayudar a tus abuelos – suelta de repente haciendo que baje mi mirada, no tengo la menor idea de cómo sabe eso, pero es un tema sensible para mí – yo puedo darte todo lo que necesitas y más – termina y lo miro atónita, sabia que tenia dinero, pero ofrecerlo así, sin nada más ¿A qué precio? - ¿Cómo? – pregunto pensando que tal vez, escuche mal - Bueno, yo necesito una esposa y tú necesitas dinero, yo tengo lo que tú necesitas y tú eres lo que yo necesito – ahora todo tiene sentido, este pedazo de idiota quiere comprarme - ¿Intentas comprarme? – pregunto indignada, a pesar de conocer la respuesta - Solo te ofrezco un trato que te dejara buenas ganancias, no estas obligada a permanecer a mi lado toda la vida, solo necesito que mi padre crea que me enamore y me casare con la mujer perfecta para que me de la presidencia de la empresa y listo, sería poco más de un año o dos, en ese tiempo, tus abuelos e hijo pueden mudarse a Italia conmigo, tus abuelos tendrían la mejor atención medica de Europa y tu gozaras de toda mi riqueza ¿Qué dices? - Si, quieres comprarme para que sea tu esposa – digo cuando termina de hablar, es una oferta muy tentadora y solucionaría muchos de mis problemas, pero tendría que perder mi dignidad, él quiere tratarme como a una prostituta, una muy cara, pero prostituta a la final - Si lo dices así suena mal niña – me regaña entornando los ojos, claramente esto lo hace únicamente por su conveniencia, esta acostumbrado a obtener todo lo que desea, pero ¿Por qué yo? - ¿Qué pasa si no acepto? – pregunto algo temerosa, no parece ser una persona muy amable y no quiero tener que andar cuidándome las espaldas 24/7 - Bueno, yo buscare a alguien más y tus abuelos seguirán viviendo en esta miseria – dice él como si no le importara nada de lo que pase, como si las acciones no tuvieran consecuencias, lo pienso un poco y decido que aceptar el trato que me propone es la mejor opción que tengo - Si acepto, ¿Cuándo me mudaría contigo? – pregunto porque no puedo simplemente hacer maletas y marcharme - En unos días, mientras arreglas tu situación laboral aquí y yo le informo a mi padre que pronto tendrá nuera – bien, eso me daría tiempo de arreglar todo – entonces, ¿Aceptas? – pregunta poniéndose de pie - Acepto, pero solo por el tiempo necesario – le digo pensando que en año y medio o dos podría resolverlo todo con mis abuelos y tal vez en el divorcio pueda beneficiarme lo suficiente como para darle una vida digna a mi hijo - Perfecto – dice él con una gran sonrisa y estrechando su mano con la mía, el hombre mayor que lo acompaña también se pone de pie y sonríe ampliamente al ser testigo de nuestro trato Después de eso se marcharon de mi casa, con la promesa de que en los próximos días me llegarían los boletos de avión y advirtiendo que únicamente empaque lo necesario, que en roma me comprarían lo que hiciera falta Los próximos días los pase formalizando mi renuncia a la escuela, buscando inquilinos para la casa, porque no pienso dejarla sola durante el tiempo que viva con ese sujeto, ¿Cómo se llamaba? Oh, si, Luciano A mis abuelos les dije la verdad, que me casaría con un millonario por un tiempo limitado, al principio se molestaron conmigo y se negaron rotundamente, pero me esforcé en convencerlos de que él era una buena persona, aunque en realidad no lo sabia, pero a mi hijo no pude decirle eso, solo le dije que nuestra vida cambiaria y que después él lo entendería  Les dije que era algo bueno para nosotros, que en el tiempo que estuviéramos viviendo con él muchas cosas mejorarían para nosotros, les jure que estaríamos bien y al final se rindieron ante mi insistencia y aceptaron, mi abuelo quiere hacerle un interrogatorio al hombre, pero le dije que no era necesario, que, en realidad, él y yo no seriamos una pareja de verdad y que cumplido el trato tendría mi libertad de vuelta Pasaron los días y tal como me lo prometieron, a mi casa llegaron en camionetas tres hombres de traje, subieron nuestras pertenencias al auto, los inquilinos que conseguí llegarían ese mismo día en la tarde, así que les dejé las llaves y una nota con la vecina del frente, ese día nos despedimos de nuestro hogar y llegamos al aeropuerto de Indore, los mismos hombres legalizaron nuestro equipaje y nos acompañaron a abordar el avión Pase la mayor parte del vuelo durmiendo con mi hijo, desperté poco antes de que aterricemos en el aeropuerto internacional de Roma, los hombres de Luciano nos ayudaron a bajar y cuando salimos del aeropuerto, dos camionetas negras nos esperaban, subimos en ellas y tras un viaje de casi una hora llegamos a un enorme edificio, en medio de este, en letras enormes se podía leer el apellido De Luca, entonces supe que llegamos a nuestra nueva vida, al menos por unos meses, sabia que desde ahora todo cambiaria
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR