Astrid Meyer Playa Santa Marinella - Mami ¿estas bien? ¿Por qué lloras? – escucho la voz de mi pequeño hijo llamándome al otro lado de la puerta del baño - Estoy bien hijo mío, ahora salgo, solo estoy lavándome las manos – le digo abriendo el grifo de agua para limpiar mi rostro - Tengo hambre – informa mi pequeño, salgo del baño y le sonrió - Lo sé, vamos a preparar algo – le digo caminando a la cocina con él de la mano, no hay señales de Luciano y eso me alegra mucho, no quiero verlo ni en pintura - Buenos días, el desayuno está servido – informa Alfonso frente a la mesa llena de comida, sonrió agradecida y tomo asiento - Eres un ángel – le digo mirándolo sonriente - ¿Cómo descubriste mi secreto pequeña? – pregunta sonriendo al seguir mi broma, este sujeto es demasiado agradable,

