Marcus quedó en verse con Bell cuando esta le mandara la dirección por mensaje de texto, y mientras eso ocurría, seguía dentro del lugar que le quería mostrar a la chica. Era un búnker que le pertenecía a Renedit, pero este casi ni se acordaba del número de propiedades que hubo adquirido en los últimos cinco años, como si todo aquello fuera un inmenso borrón que nadie pudiera esclarecer con facilidad. Tomaba de una botella de agua mientras admiraba su nueva figura al espejo, sobre todo el corte de cabello, el cual hacía que se viera mucho más que diferente. Algo en él no parecía ser lo mismo desde que cambió de apariencia y estilo. Bien sabía que dentro de sí solo había una cosa que quería llevar a cabo, y esta significaba en un principio mantenerse a salvo, pero esa incluso era una tar

