Después de esa conversación, nos vamos tomados de la mano a casa de Andrés, donde me encuentro con la sorpresa de un desayuno preparado esperando por mi, miro a Nicolás que esta en silencio y sonrojado, este al verme viéndolo me dice muy bajo cerca de mi oído — Te estaba preparando el desayuno cuando te fuiste, por eso no estaba acostado a tu lado, creo que puedes haber imaginado que me había ido, pero solo estaba preparando tu desayuno — dice muy despacio, para que solo escuche yo. — Gracias — le digo besando su mejilla y tomando asiento para comenzar a comer Ahora que estoy sentada en la mesa y huelo el aroma del desayuno recuerdo que no he comido nada desde ayer en la cena, mi estómago gruñe de hambre y eso hace que el pobre Nicolás pierda un poco la vergüenza para sentarse a mi l

