Facundo Cuando llegamos a la placita, nos despedimos, Sebas no quería que nos vieran juntos en el barrio. Entendía que no quería pasar por el infierno que había pasado Gabriel, aunque me jodiera un poco tener que esconderme todo el tiempo. Suspiré mientras caminaba hasta mi casa. Ojalá las cosas fueran distintas en este barrio. Sebas había sido un hijo de puta en el pasado, pero no tenía por qué pasar por esto; tener miedo de todo y de todos. Ya no podía ser él mismo ni siquiera con su familia. De repente, mi celular empezó a vibrar en mi bolsillo, lo saqué encontrándome con una llamada de Gabo. La rechacé, prometiéndole que lo llamaba cuando llegaba a casa, en este barrio había oídos en todos lados, era imposible saber quién podía cagarte la vida y no tenía ganas de que se enteraran de l

