—María; prepárame un té para George por favor —le dice Mary a Mirla, saliendo del cuarto. —¿Está enfermo George? —pregunta Mirla fingiendo extrañeza— no ha salido de su cuarto. —Ojala estuviera enfermo María —dice Mary con tono entristecido— porque eso lo arreglaría el medico; pero su pobre corazón, sufrió mucho y ahora le está sucediendo algo que le está despertando un amor que había mantenido en silencio. —Ya me había contado algo de eso —dice María mientras ponía a calentar agua en la cocina. —Le atormenta la idea de que Mirla pueda estar viva y él no la espero —le explica Mary— y teme volverla a perder; vine a tratar de calmarlo porque lo llame y estaba llorando, y no tiene quien le apoye. —Ya está listo él te; si puedo ayudar en algo usted me lo dice, yo tambien quiero que el

